Archivos Mensuales: agosto 2015

5ª Etapa. El Rally post #Wacken …

Después de haber pasado unos días de duro trabajo en el festival de Wacken, que se celebra en Alemania y que reúne la mayor cantidad de bandas de heavy metal del mundo, convirtiéndose así en el mayor evento de este tipo, estaba realmente cansado. En realidad el trabajo no había sido tan duro, pero la dificultad para dormir por las noches por el continuo ruido de los grupos y de gente que va y viene, conversaciones hasta las tantas junto a tu coche donde duermes y una alimentación basada principalmente en Wartwug (perritos calientes) y cerveza, mi cuerpo pedía a gritos salir de allí y hacer una pequeña cura de salud.

El barro era total y los coches se quedaban bloqueados

El barro era total y los coches se quedaban bloqueados

Fue un concierto muy esperado el de Savatage , un grupo de Heavy que se reunía en esta ocasión y que no defraudó.

Fue un concierto muy esperado el de Savatage , un grupo de Heavy que se reunía en esta ocasión y que no defraudó.

Tuve que dejar a Luca en el hotel de perros de este hombre que me dió unos buenos consejos para conocer a luca mejor

Tuve que dejar a Luca en el hotel de perros de este hombre que me dio unos buenos consejos para conocer a Luca mejor

Con el amigo Marvin en el Tajo

Con el amigo Marvin en el Tajo

 

 

Con el cantante de sepultura

Con el cantante de Sepultura

recogiendo el último día

Recogiendo el último día

Ya limpitos

Ya limpitos

Nos vamos de #Wacken con el deber cumplido...

Nos vamos de #Wacken con el deber cumplido…

Así pues después de recoger todo y atar bien los bultos, salimos de Wacken a las nueve de la mañana rumbo a Engelstadt, habiendo dormido sólo cuatro horas el día anterior. Terminamos llegando a eso de las 6 de la madrugada a Engelstadt entre atascos a la salida del evento y paradas, despejarse, etc .

Al llegar pudimos disfrutar de un amanecer espectacular que no esperábamos y que celebramos tomando una copa con Gigamainster, que nos habían regalado en el evento, mientras veíamos la salida del sol en silencio.

#enbuscadelaluz engelstadt

Habían sido días muy especiales, y aún estaban más por venir ya que desde que salí de Mallorca, cada día se estaba convirtiendo en único y en una sorpresa al mismo tiempo.

Llegó la hora de partir. Yo ya había recibido el ingreso en cuenta de un trabajo que hice unos meses antes de salir, más el dinero que había ganado en Wacken por la colaboración, así que estaba deseando salir y hacer kilómetros, pero el coche necesitaba un cambio de aceite, pues me había pasado de los tres mil kilómetros en que debía haberle cambiado el aceite al coche, así que después de dormir un par de horas, me levanté y fui a una casa de venta de cosas para coches. Compré un par de garrafas de aceite del mejor que había, también le pedí a mi amigo que me acompañara a comprar unas bujías para Mitsubishi, ya que durante los días fríos había tenido serios problemas para arrancar y pedían un recambio a “gritos” .

Por suerte en casa de Tom, mi amigo de Alemania, hay un señor mayor que se cuida de todo en la finca, Gunter, y que además es un fan de los coches clásicos, por lo que accedió encantado a ayudarme. Era evidente su buena voluntad ya que no sólo me cambió el aceite sino que además me engrasó partes importantes de la transmisión y revisamos niveles de diferenciales, etc. En definitiva se portó muy bien y yo me sentí preparado para hacer diez mil kilómetros hasta el próximo cambio de aceite.

Con Gunter después de cambiar el aceite.

Con Gunter después de cambiar el aceite.

Tenía muchas ganas de seguir, aunque lo había pasado realmente bien y me habían tratado de maravilla, el camino te llama y es una sensación siempre presente de que algo está esperando, no sabes qué, pero debes continuar, tienes una misión que cumplir y estás dispuesto y con ganas de hacerlo.

Así pues, el mismo día que llegamos a Engeltad, despúes de haber dormido dos horas, pasarme la mañana buscando recambios y aceite para mi amado Montero, de cambiar el aceite y esas cosas con Gunter, a las diez de la noche aproximadamente pongo rumbo a República Checa. No había ningún especial interés en ello pero pensaba ir por ahí. Fue una decisión que tomé en el último minuto, como le dije a Tom que me preguntaba día sí y día no cuál sería mi siguiente destino, y la verdad era que no lo sabía. Aunque tenga claro el destino, el camino lo voy haciendo sobre la marcha y esta vez, y por la cercanía de Meinz con la República Checa decidí tirar por ahí .

Como era de esperar a las pocas horas de conducir tenía dificultad para continuar con los ojos abiertos y decidí parar en uno de esos sitios que hay para parar y dormir que hay en las autopistas y dormí como pude en el asiento del coche, ni me molesté en montar la cama ya que estaba ko. A la mañana siguiente me desperté tomé un desayuno en un restaurante que había en la misma parada, me conecté al wifi para actualizar las redes y dar señales de vida.

Cuando empecé a hacer kilómetros siempre guiado por mi GPS pasé por la ciudad de Praga que me pareció preciosa. Apenas si hice un par de fotos, pero me bastó para quedarme prendado de tan bonita ciudad. Ya era de noche cuando aún en República Checa necesitaba buscar un sitio para dormir y me dirigí a una zona que en el GPS aparecía como boscosa. Aunque no veía nada, me metí por un camino de piedras y árboles y allí donde vi un sitio un poco plano paré, armé la cama, en esta ocasión sí, y a la mañana siguiente me encontraba en un bosque donde pude ducharme, ordenar un poco el coche y ver un pequeño lago rodeado de casas que tenía un encanto especial. No me entretuve mucho, hice unas fotos, disfruté un poco del lugar y seguí mi camino.

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republica checa #enbuscadelaluz

Continué conduciendo hasta entrar en Hungría. Allí, nada más entrar, busqué también un sitio tranquilo en el bosque y que estuviera apartado para poder dormir un poco y continuar al día siguiente. Esta vez no esperé hasta que fuera tan oscuro y pude ver mejor dónde estaba. De Hungría recuerdo poco, ya que prácticamente estos viajes han sido como un rally donde conducir y parar para dormir o darle un paseo a Luca era todo lo que hacía, aun así, mientras conduces, tienes tiempo para pensar y vas viendo, aunque muy superficialmente, características de cada país. Pasé por Budapest donde había una montaña en la que creí que encontraría un sitio para dormir pero, como ya estamos en temporada alta, estaba todo lleno de gente de vacaciones y no hubo suerte, así que continué conduciendo hasta parar en una gasolinera para echar una cabezada. Al día siguiente al coche le costaba mucho arrancar y en la gosolinera le pregunté a un chico si conocía algún mecánico para cambiar las bujías ya que Gunter me había dicho que eso era algo más delicado y si se equivocaba en el ajuste de las mismas quizás el coche no saldría de Alemania,. Al poco tiempo un mecánico apareció en la gasolinera y me dijo que le acompañara, y así lo hice. A los pocos minutos estábamos en un taller humilde pero con un mecánico muy bueno que me cambió las bujías en menos de una hora y además el suertudo de Luca pudo probar el pollo que hacía la señora. En cuanto lo vio en el coche, le sacó un plato con más de medio pollo que mi educado perro se “tragó” en dos bocados, mientras miraba a la señora preguntando por el resto del pollo.

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Salímos hacia Rumanía. Allí tenía que encontrarme con mi amiga y coach Monica Macrescu, pero yo iba un poco adelantado de tiempo y no sabía si podría esperarla. Aun así tuve tiempo de visitar los bosques de Transilvania. Aprecié un contraste entre personas que siguen viviendo como hace cien años con sus carros y sus vacas en las montañas y modernos coches que conducían con una celeridad que rozaba lo temerario, algo que me ha acompañado desde entonces, empeorando cada día más.

En Transilvania fui a ver un monumento de la Unesco, por eso de hacer algo más que conducir pero estaba lleno de turistas, y estaba muy cansado, así que decidí buscar algún hotel por la zona donde dormir un poco y asearme y al día siguiente ir a ver el Monasterio, pero me fue imposible. Busqué cama en cuatro hoteles de la zona y todo estaba completo, por lo que desistí del Monasterio y me fui a otra ciudad de Rumanía donde quizás podría encontrarme a una amiga de Mónica que me haría un poco de guía. Pero por algún inconveniente no apareció, aun así y ya que apenas había dormido decidí buscar un hotel y recargar energías. Allí encontré un hotel que la verdad era el mejorcito de la zona y pude recuperarme por completo.

Seguimos. No hay tiempo para descansar. Tengo esa sensación de que el tiempo corre y no puedo detenerme. Hablé con Mónica y le dije que lamentándolo mucho no podía esperarla en Rumanía y que debía continuar el camino. Ella lo comprendió perfectamente .

Entramos en Bulgaria en la noche más absoluta, como viene siendo habitual en el ochenta por ciento de los casos. Una carretera totalmente oscura con camiones yendo y viniendo a toda velocidad hacen que me despierte de golpe. Así que conduzco hasta una gasolinera sin saber adónde iba a dormir. Me acordé de amigos de Bulgaria en Mallorca y les envié mensajes para explicarles mi situación y para ver si podían recomendarme algún lugar adónde ir a dormir, que esté bien de precio y tal y me contesta al momento Simeon, Moni para los amigos, y me dice que conoce al dueño del hotel más grande y mejor situado de Veliko Tarnovo, una antigua ciudad de la época comunista Soviética donde había varios monumentos interesantes. Me pidió que esperara un poco que consultaría con él. Le dije que ok pero que como estaba en una gasolinera iba a continuar mi camino y que en la próxima gasolinera con wifi me conectaría de nuevo para ver la respuesta. Me dijo que no me preocupara, que estaba todo arreglado. Me dio una dirección de Veliko Tarnovo y me dijo que cuando llegara allí le avisase que alguien llamaría para buscarme una habitación. Así que me dirigí hacia allí y llegué a eso de la media noche. Nada más entrar en la recepción me atendió un chico muy majo y le pregunté si tenían una habitación para mi, que quizás le habían avisado que yo venía . El chico desconocía mi llegada, así que le envié un mensaje a mi amigo Moni y al poco tiempo sonó el teléfono. El chico se puso recto, me miró asombrado y sonrió . Al momento, me dijo que el botones me iba a acompañar a la habitación. Yo no entendía muy bien qué había pasado, pero eran las doce de la noche y llevaba más de dieciséis horas de carretera desde que salí de Rumanía así que accedí encantado.

Subimos en el ascensor y paramos en la cuarta planta. Vimos un pequeño hall y comenzamos a caminar. El hotel era realmente enorme. Pasamos como por un puente con ventanas y el chico me dijo “esta es”,  mirándome asombrado. Le di las gracias y entré en la habitación.  Moni desde Mallorca había conseguido ubicarme ni más ni menos que en la habitación presidencial. No daba crédito a mis ojos y me sentía un poco abrumado por tal recibimiento en Bulgaria. Una habitación con escritorio, sofás, dos baños, una habitación anexa con dos camas, imagino que para los escoltas, en mi caso Luca, televisiones y una gran terraza con las mejores vistas al monumento soviético y a las casas del lugar. Un lugar realmente bonito, al que después visité brevemente dando un paseo nocturno con Luca. Allí estaba yo, en la habitación presidencial del mayor hotel de Bulgaria. ¡Eso sí que era un buen recibimiento! algo que les gusta hacer mucho a los Búlgaros, en Mallorca. Siempre que ibas de visita a casa de alguno, te sacaban ensalada como la preparan ellos, algunas cosas saladas como salamis y cosas así y lo que nunca podía faltar: la Harakía, no sé si se escribe así , pero sí que sé cómo sabe. Es una especie de aguardiente que sirven a sus invitados. Tengo muy buenos recuerdos de largas noches con amigos búlgaros de Mallorca.

Ya en el hotel, de noche y con tanto sitio la verdad que me sentía un poco solo, acostumbrado a mi coche-casa más pequeño que un Volkswagen Polo , como dice mi amigo Tom de Alemania. Me encontraba en un apartamento de unos setenta metros cuadrados todo para mí.

Me asomé a la ventana y disfruté de las vistas por un rato mientras sentía una sensación de gratitud por el recibimiento y por como estaban yendo las cosas . Cada día de viaje estaba siendo una sorpresa increíble.

Hotel Internacional Veliko Tarnovo

Hotel Internacional Veliko Tarnovo ( Suite Presidencial )

En el hotel, ya por la mañana, me acordé de unas amigas de Bulgaria que hacía como diez años que no veía, pero que cuando estuvieron en Mallorca pasamos grandes momentos juntos. Así que les envié un mensaje por si estaban por Bulgaria y ya que yo estaba de paso, pues verlas una noche y ver cómo estaban. Al poco tiempo me responde una de las amigas con las que tuve más afinidad siempre. Se trata de Gary, un cielo de niña que se dedica al diseño , o mejor dicho rediseño de muebles para darles un toque único y personal. Me comenta que está de vacaciones en Sofía pero que en cinco horas estaría en su ciudad, donde reside ahora junto a su marido, Peter, y su niña. Así que quedamos en vernos en una dirección que me da. Cuando llegué, tuve que esperar apenas media hora ya que yo venía de una ciudad cercana. Nos vimos en un restaurante de la zona. Los pobres estaban agotados por el trayecto y quedamos que yo iba a darle un paseo a Luca y ellos se iban a refrescar un poco para después vernos. Me dijo que Mariana, otra amiga, estaba en su casa de veraneo en Burgas y que nos invitaba a pasar la noche. Al principio cuando dijo Mariana no me acordaba de ella, y que me perdone pero es que ya habían pasado muchos años y con los nombre soy fatal. Es gracias a facebook que me acuerdo y sigo teniendo contacto con muchos amigos de hace tiempo y a Mariana no la tenía agregada.

Por la tarde, la niña de Gary, ella y yo subimos a la casa de Mariana. Al verla me acordé enseguida. Teníamos buenos recuerdos de alguna que otra marcha con el Land Rover que restauré hace años, con el que en un principio había decidido hacer este viaje y que terminé descartando por ser demasiado lento.

Mariana también estaba con su marido y dos hijos , un niño y una niña. Los dos muy buenos, y encantados con que viniera la niña de Gary a jugar.

Nosotros estuvimos charlando y aparecieron la Harakía, el típico queso Búlgaro riquísimo, ensalada, y unas cosas como albóndigas que estaban de muerte. La verdad que Bulgaria sólo me estaba dando cosas buenas y me encontraba realmente a gusto.

Aquella noche recuerdo que me hablaron del porqué al Mar Muerto se le llama así. Por lo que recuerdo, además de que no existe vida por debajo de los mil metros de profundidad, parece ser que este mar tiene unas mareas muy extrañas que se han llevado miles de vidas. Sin avisar se producen unas corrientes como resacas, que se han llevado muchas vidas. También recordamos una noche fantástica que pasamos en Mallorca, en la fiesta de la Playa del Mago y de cómo nos divertíamos en el Land Rover las nueve personas que íbamos entre unos y otros.

Pero llegó la mañana y el camino llama a mi puerta para decirme que más kilómetros me esperaban “en busca de la luz”. Me habría quedado un mes más en Bulgaria por lo menos, pero no podía ser. Aun así quedamos en que seguro volveré con tiempo para disfrutarla un poco más. Era el momento de seguir con otra aventura.

 

 

 

 

 

 

 

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4ª Etapa. Y por fín después de más de un mes… #Alemania, #Engelstadt, #Meinz , #Kiel , #Bordesholm, #Wacken #Hamburg …

La verdad es que lo he retrasado demasiado tiempo, y para ser sincero, no sabía cómo describir la experiencia Alemana. Me habría quedado allí, en Hamburgo, o incluso en Wacken, seguro en #Meinz. No sé, es muy difícil decidirse por uno. Lo bueno que, a diferencia de Francia, las autopistas no tienen peajes y en poco tiempo puedes moverte libremente por todo el país. Me encantó su gente sobretodo, es siempre en lo que más me fijo. El calor y la ternura es algo que está a flor de piel, pero al mismo tiempo silenciado y casi guardado en secreto bajo esa apariencia a la que nos tienen acostumbrados los Alemanes. Yo tuve la suerte de poder convivir con una encantadora familia de Engelstadt que me abrió sus puertas y me lo ofreció TODO, y con la encantadora madre de mi amigo Tom. Todo un amor  de mujer donde las haya.

No quiero ni se qué más que decir. Creo que las imágenes en este caso hablan y cuentan mejor la historia que yo mismo, por lo que dejo que las mismas hablen de algunos momentos que deseo compartir.

Un saludo y un cariño grande a toda esa gente que conocí en Alemania y que espero volver a ver pronto, En especial a Tom y Aline que hace pocos días han recibido el mejor regalo del mundo. Su primer hijo y están más felices que unas perdices. Os quiero, Gracias.

 

¡Gracias por compartir!

 

Mauricio Peralta

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